La relación de pareja, como todo en la vida, pasa por diferentes fases. Quisiéramos que se quedara en el enamoramiento, con sonidos de violines y sus ansias infinitas, pero esa es solo una etapa, luego se pasa a una fase más realista y profunda, que es cuando surgen las desavenencias y conflictos.

Si la pareja logra estabilizarse, comienza una etapa con el objetivo de construir una vida en común, donde ya no interfieren las ilusiones del comienzo ni las pequeñas desilusiones del final del enamoramiento; es donde la relación se consolida, pero no para siempre.

Es probable, casi seguro, que aparecerán dificultades, pero no por ello se deja la relación.

La psicóloga y terapeuta familiar y de pareja de Profamilia Marina Orbe, indica que “a veces se logra mantener un equilibrio de manera natural, pero otras comienzan las señales de decadencia y es aquí donde debemos estar alertas para buscar ayuda antes que sea muy tarde”.

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