Por: Hemdrix Ynoa, promotor consejero en salud sexual y salud reproductiva

¿Orientan los padres y las madres a las niñas y adolescentes acerca de los cambios de su cuerpo durante la pubertad?

Esta es una de las preguntas que nos hacemos cuando una joven llega en busca de información sobre métodos anticonceptivos, pero desconoce los procesos biológicos de su cuerpo.

Tradicionalmente, pocas adolescentes tienen información oportuna sobre la menstruación. Lo ideal es que no se espere la llegada de la primera menstruación para hablar sobre este tema ya que, aunque la mayoría de las niñas tienen su primer periodo entre los 11 y 13 años, este puede iniciar en cualquier momento entre los 9 y 16 años.

 Acerca de la menstruación existen muchos mitos y creencias que no se ajustan a la realidad, y ahí está la importancia de que las niñas reciban toda la información posible sobre el funcionamiento de su cuerpo, preferiblemente de parte de sus padres, madres o tutores, pero si estos no se sienten cómodos abordando el tema, también pueden recurrir a personal de salud, como su pediatra, consejeros o educadores en salud sexual y salud reproductiva.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y los 19 años. Esta fase de crecimiento y desarrollo viene condicionada por diversos procesos biológicos. El comienzo de la pubertad marca el pasaje de la niñez a la adolescencia.

En esta etapa es que ocurre la menarquia, que es el primer periodo menstrual y este no aparece hasta que todas las partes del aparato reproductor de una niña están maduras y funcionan en conjunto.

“La menstruación es el sangrado vaginal mensual normal de la mujer y es señal de buena salud”, señala el manual de intervención en gestión de Higiene Menstrual en la Escuela.

Para la niña será importante contar con el apoyo de sus padres, especialmente de su madre, para que la oriente sobre estos cambios, que, aunque son normales, también son nuevos para ella y pueden crearle ansiedad si desconoce totalmente el proceso.

Es el momento para hablar de las toallas sanitarias, sobre la higiene, sobre el ciclo ovulatorio y si lo considera apropiado, sobre métodos anticonceptivos, pero, sobre todo, es el momento de responder a las preguntas que tenga la niña, por muy tontas o sencillas que puedan parecer y que comprenda que se trata de un proceso normal.

Recuerde que en las clínicas Profamilia tenemos profesionales de diferentes áreas de la salud, que pueden acompañarle para que este proceso de cambios sea lo menos traumático posible y se acompañe de información basada en evidencia que facilite la toma de decisiones y el autocuidado de la niña.