Ser pediatra me enseñó mucho sobre la niñez, pero ser mamá lo cambió todo.
“Mi mayor reto es ser una profesional responsable con mis pacientes y, al mismo tiempo, la mamá presente que mis hijos merecen, pero mi prioridad número uno tiene nombre propio y me dice mamá, por eso hoy entiendo cada preocupación, cada noche sin dormir, cada ¿lo estoy haciendo bien? Y desde ahí acompaño como doctora y como madre”.
Debajo de la bata también hay una mamá que corre, que juega y que, sobre todo, quiere estar ahí, presente.
💗 Mamá, tu amor incondicional es el motor que transforma vidas cada día.
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